Encontré este mapa por internet, que expone el número de policías
por cada 100.000 habitantes (no sé si la fuente de este gráfico es fiable).
Dejando aparte a Rusia, con todo lo que representa del anterior legado
comunista, la estructura social semi-mafiosa-feudal y la generalización del
consumo de alcohol (wolka), lamentablemente España es el país que más policías
tiene (no pongo a Montenegro o Chipre, por ser países con gran distancia demográfica
con respecto a España), debido a que menos libertades tiene, también, ya que
los poderes se los reparten el gobierno central, las autonomías, los
ayuntamientos, los consejos comarcales, las diputaciones, la judicatura, etc…, en
muchos casos cada una de esas instituciones con sus respectivas policías
(incluyendo la policía militar –Guardia Civil-), y no contemos la policía
privada que vigila tanto empresas públicas como privadas que les contratan, y
que en el caso de las miles de empresas públicas existentes (casi todas,
además, deficitarias), igualmente supone un gasto más en las partidas
presupuestarias para el pago de esa policía privada a cargo de los
contribuyentes, sin que sean funcionarios.
Se aprecia, pues, que cuanto menos libertad y más parecido a
imposiciones “dictatoriales” es un país, más policía tiene. Curiosamente más al
norte de Europa, tienen menos de la mitad de la policía que al sur, y algunos
con más o menos la mitad de policías de aquí, tienen sus servicios policiales
sobradamente cubiertos. Y llama la atención también, que cuanto más lee un
país, y cuantas más empresas punteras en tecnología y que más se dedica a la
Investigación + Desarrollo, menos policías tiene, como se puede ver en el caso
de los países escandinavos.
Por desgracia la vigilancia y la persecución de los delitos
no supone nada productivo para el país, ni contribuye a crear riqueza, sino
todo lo contrario, supone un gasto para los ciudadanos que tienen que soportar
y mantener con el pago de sus impuestos. No hay que olvidar que lo de policía
en España entra dentro del estamento del funcionariado, que disponen de esos
privilegios que le amparan en puesto y nómina vitalicia, cosa que no propicia
un escenario ideal para la competitividad, tan propia y necesaria en la empresa
privada para poder sobrevivir evitando el cierre de la propia empresa y evitar poner
al paro a sus empleados (y que muchas veces, a pesar de competir duro, acaban
teniendo mala suerte). Con lo cual, como se ve en toda clase de funcionariado
español, unos tienen privilegios de nómina vitalicia, y otros sufren la
discriminación de que si la empresa tiene mala suerte y los despide o cierra,
en cualquier momento pueden ir al paro. Y por si fuera poco, son los
funcionarios que más cogen largas bajas por “depresión”, para tomarse unas
vacaciones extras, cuando los trabajadores del sector privado, por muy
deprimidos y quemados que estén, no pueden coger la baja, con el riesgo que
ello supone de ser despedidos. No es de extrañar que cuando salen oposiciones a
cualquier tipo de policía, se presentan miles de aspirantes, por ser trabajo de
nómina vitalicia con sueldo razonable y aparentemente de trabajar muy poco en
comparación a las empresas del sector privado donde en general se revientan a
competir y además los sueldos suelen ser más bajos, y no precisamente para presumir de llevar una pistola colgada, con todo el poder que eso representa. Esa mentalidad
funcionarial, y esa discriminación laboral que convierte a los ciudadanos con
derechos de segunda o tercera, se tiene que terminar: nadie tiene porque tener
puesto y nómina vitalicia a costa de los impuestos que pagan los
contribuyentes, y las reglas del juego para lo laboral, deberían de ser iguales
para todos, con la pena libertad de que cada cual trabaje en lo que quiera o
contrate a quien quiera, y que sean la competencia, los méritos, la eficacia,
el rendimiento y el buen servicio las claves para mantener los puestos de
trabajo.
Algo está fallando en nuestra sociedad, ya que cuando un
país prospera, y más avanzado y civilizado es, menos falta hace la policía. España
necesita más empleos productivos y generadores de riqueza, que además no sean
ahogados a tanto exceso de impuestos que al final buena parte de ellos va
destinado a mantener a elementos improductivos como son en muchos casos los
mismos funcionarios, y menos de los propios funcionarios (estamento improductivo
que no genera ningún tipo de riqueza ni de progreso). Naturalmente que a más
empleos y con una población educada en lo necesario, menos riesgo de delitos. En
fin, para reflexionar.

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