Hoy he sabido que Nelson Mandela (ex presidente Surafricano y
una leyenda en la lucha contra el racismo apartheid de su propio país), de 94
años, ha recaído nuevamente en una infección pulmonar, que lo tiene gravemente
enfermo, con lo que su frase me viene al pelo para dar con que reflexionar,
considerando que ayer tanto en los telediarios como en la prensa se exponía que
aumenta el número de niños que pasan hambre (ya se cuentan por varios miles en
toda España), detectado sobretodo por maestros o profesores de primaria o
instituto que han observado alumnos que han venido a las clases sin comer, que
algunos buscan las sobras de los bocatas o bollycaos tirados en las papeleras,
seguramente por falta de recursos de sus familias sin empleo. ¿Niños que pasan hambre en el
primer mundo?, si bien algo parecido supe que ocurría en Argentina en sus
peores momentos, hasta ahora no había sido lo normal en un país como España,
donde había una desarrollada asistenta social por todas las comunidades y casi
todos los municipios, para atender los casos extremos. Por otra parte, los
bancos de alimentos no dan abasto y enseguida agotan las provisiones, ante la
gravedad de la situación. Y la Iglesia, por ejemplo, en algunos lugares
reparten meriendas gratuitas, con todo lo cristiano que se supone de hacer esa
obra de caridad, siendo casi la única institución que hace lo posible para
aliviar el sufrimiento de los más pobres, entre Cáritas y demás obras
parroquiales, que procuran empleos (con mayor eficacia que el propio INEM o
demás entidades o ONG’s subvencionadas por los gobiernos), así como ayudas alimentarías,
que naturalmente no dan abasto para cubrir todas las necesidades. Con lo cual,
ya que todavía estamos en plena campaña de la declaración de la renta, os
propongo y animo a que marquéis la cruz en la casilla de a favor de la Iglesia,
y no en la de “ otros fines sociales” que no va a otra destinación que
financiar corruptelas de entidades que se escudan que están para supuestos
fines sociales, pero que son organizaciones de lucro encubiertas de las que se
aprovechan sus dirigentes para financiar sus propios enchufes y los de sus
amigetes, con ese 0,7% que os extraen de vuestro IRPF y que pensáis que se
destina para una buena obra, cuando en general es un claro fraude encubierto de
ley. Por lo menos se ha comprobado que ayudando a la Iglesia, ésta destina el
dinero para esos fines que pretende quien la ayuda, mucho mejor que las otras
instituciones ya corrompidas por el mismo sistema y que se alimentan de esas
subvenciones que primero van para lucro de unos cuantos listos, y las migajas
para algunos necesitados (no todos, ya que es imposible de atender,
naturalmente). Otro tema sería la picaresca, tan latente en ese tipo de operaciones,
pero no es lo que pretendo abordar ahora en este post.
Y mientras tanto los gobiernos (central, autonómico y local)
suben impuestos, se gasta miles de millones en tapar agujeros de las
corruptelas socializadas, financian gastos improductivos entre funcionarios,
políticos y demás entes públicos, subvencionan sindicatos, partidos políticos, entidades
y ONG’s de dudosa función social. Y lo que es peor: casi nadie reivindica
trabajo, políticas de crecimiento que permitan crear puestos de trabajo, así
como bajadas de impuestos para reactivar el consumo y con ello relanzar la
economía.
A decir verdad, la raíz de todos los males de nuestro país es
la falta de trabajo. Si sus padres y sus familias tienen trabajo y otras
fuentes de recursos minímamente decentes, no pasarían esos lamentables
espectáculos de niños pasando hambre, la cara más visible de la injusticia, a
la que la casta política es incapaz de ponerle remedio con la mejor cura que
hay para ello: que haya trabajo para todos. Y para que haya trabajo para todos,
se deben de abolir normativas que impiden que los emprendedores inviertan y se arriesguen,
bajar los impuestos que castigan al trabajo y al ahorro, y poner un marco de
garantías jurídicas para las libertades individuales en la que nadie sea pisoteado
en sus derechos a acudir al trabajo y a que no le destrocen el negocio, en caso
de huelgas, por citar un ejemplo.
Pero lo malo es que nadie, ningún político ni ningún grupo de
presión reivindican trabajo, ni hacen absolutamente nada para que en nuestro
país haya trabajo para todos. Por eso no nos extrañe que los niños empiecen a
pasar hambre, porque ¿quienes son los culpables de tan triste situación en los
niños?, pues todos aquellos que contribuyen a destrozar nuestro propio país, y
que con sus actitudes e hipocresias ponen palos a las ruedas de todo aquello
cuanto representan oportunidades para la creación de empleos y riqueza.
Por otra parte, yo siempre he defendido y he propuesto que
todo español pueda cobrar cada mes una renta básica del Estado, y todos por la
misma cuantía, sin distinción de edad, sexo, ni condición social, para que se
cubran decentemente las necesidades primarias de todos, y no se deje excluido
socialmente a nadie. No soy partidario de pagar pensiones de jubilación ni
subvenciones de cualquier cosa a terceros (especialmente partidos políticos,
sindicatos, entidades y dudosas ONG’s), y sí que cada ciudadano trabaje de lo
que quiera, monte el negocio que quiera, y se retire cuando quiera, en un país
estratificado según el trabajo y mérito de cada uno, y en el que cada uno tenga
su oportunidad de realizar libremente “el sueño español” a base de esfuerzo y
lucha continuada, pero que el Estado garantice que no se deje excluido
socialmente a nadie, con el pago de una renta básica para cada uno de los
ciudadanos españoles. Porque si no, que alguien explique ¿qué libertad tenemos
en nuestro país, donde millones de españoles no tienen un trabajo estable y
decente, y miles de niños ya están empezando a sufrir la falta de alimentos?.
Por lo menos la Junta de Andalucía, a pesar de los
despilfarros y de los déficits que arrastra, intenta garantizar 3 comidas
diarias en los centros de enseñanza para los niños andaluces, cosa moralmente
más aceptable que no otras políticas de sinvergüenzas para los que es más
importante rescatar bancos dirigidos por sus amiguetes, que remediar el hambre
a los niños de padres sin trabajo. Y lo que es peor: siendo los máximos
responsables de la situación, ni se preocupan en serio de combatir la lacra del
paro que asola nuestro país. ¿Qué ha sido aquella famosa promesa de “más empleo
y menos impuestos”, por la que una mayoría de españoles dieron la mayoría
absoluta al partido gubernamental para que arreglara el desastre al que nos
llevó Zapatero?. ¿Qué partido político, qué sindicato, de verdad está haciendo
algo para solucionar el más grave problema español, y causa de todos los males:
el paro?.
Pero puesto que seguimos con las injusticias, el robo, el
engaño y las vergonzosas y reiteradas chapuzas políticas de siempre, por lo
menos queda recomendar que mientras hayan vividores y enchufados que se
aprovechan del sistema (políticos y funcionarios), en los cubos de basuras
todavía habrá comida tirada, con la cual los menos favorecidos sólo tienen que
buscarla, recoger la que encuentren, y antes de comerla, ponerla a hervir para
desinfectarla. Con eso por lo menos los niños hambrientos y sus padres pueden
sobrevivir, y salir adelante, y aún dando gracias de que todavía no hemos
llegado al nivel de Somalia o el peor país africano, donde ni tan siquiera se
encuentra comida en los casi inexistentes cubos de basuras.
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