jueves, 16 de mayo de 2013

UN EJEMPLO DE ATENTADO CONTRA LOS EMPRENDEDORES


Ayer se reunieron en La Moncloa el gobierno (Mariano Rajoy y la ministra Báñez), los líderes de las dos principales centrales sindicales, y el jefe de la patronal, con el objetivo de discutir sobre cómo arreglar el paro. Desde luego no hubo acuerdo alguno. Estos señores no sólo no pueden arreglar el paro, sino que además ni representan en lo más mínimo a ninguno de los que sufren la exclusión y el drama del paro.


Últimamente se critica mucho las políticas de austeridad basada en subidas de impuestos y recortes de derechos (que naturalmente cuestan dinero al contribuyente) para pagar las deudas derivadas de los abusos presupuestarios que aplicaron la misma casta política, y se propone “políticas de crecimiento”. En realidad ninguna “política de austeridad ni de crecimiento” podría funcionar si no se bajan los impuestos y se liberaliza completamente el mercado laboral, con lo que esto último ha de suponer de estimular el flujo y la circulación de capitales privados de los ahorradores destinados a la inversión, al consumo y al gasto particular en servicios (que es lo que genera los puestos de trabajo). Como tampoco podrían funcionar esas medidas mientras en España el "Bienestar del Estado" (es decir, un Estado hipertrofiado, con una organización política y administrativa monstruosamente matodóntica) se esté comiendo al "Estado del Bienestar" y siga costando un dineral cada día en impuestos a los ciudadanos: ¿de verdad es necesario seguir sosteniéndolo?, ¿no es por aquí por donde habría que empezar a recortar y eliminar?. Basta ver que en las administraciones locales hay 8.117 municipios, 41 diputaciones, 3 diputaciones forales, 4 consejos y 7 cabildos insulares. El Estado lo componen 19 comunidades autónomas. Entre todas y la Administración Central hay 2.372 empresas públicas, 626 fundaciones y 1.055 consorcios, con todo lo que representa de millones de funcionarios y políticos, aparte de los cientos de miles de demás personal improductivo colocado a dedo (enchufados) por los mismos políticos, que en total suponen entre 3 y cuatro millones de personas a nómina del Estado, cuando en la época del dictador Francisco Franco no se llegaba al medio millón de funcionarios (y eso de que en comparación tampoco habían los medios informáticos que agilizaran y simplificaran con toda rapidez cualquier tipo de trámite). Sobran funcionarios y políticos improductivos, sobran inútiles leyes, y con ellos sobran multiplicadas, costosas e improductivas burocracias.


¿Y cómo mantenemos a los pensionistas, servicios públicos como educación, sanidad, justicia, policía, carreteras, etc…?. Con la mejor de las reformas fiscales que ni siquiera hace falta inventarla, pues hace siglos que se inventó y siempre fue la más justa y la que mejor funcionó: los gravámenes sobre el lujo, y nunca sobre las rentas del trabajo o las inversiones que suponen creación, generación o mantenimiento de puestos de trabajo, así como tampoco gravar el ahorro que cuesta sudarlo y guardarlo. El trabajo es lo que genera más riqueza, y a través de esto el país prospera, el trabajador tiene curro, se ensancha y agranda la clase media, y los ricos se vuelven aún más ricos gracias al crecimiento y a la riqueza que ello genera, con lo cual ello lleva a que se consuma en mayores lujos, que es finalmente hacia donde deben de imponerse el peso de los impuestos sobre las distintas clases de lujo: en cochazos, ropa de visón, restaurantes de 5 tenedores, mansiones o viviendas que superen los 500.000 euros, yates, aviones o helicópteros privados, joyas, relojes de oro, etc…., de lo cual está estudiado y comprobado que cubriría de sobras el mínimo de gastos sociales básicos e imprescindibles. Que en definitiva se trata de que los impuestos los puedan pagar los que más tienen, y además les sobra cuando pueden permitirse los lujos. Y si los servicios públicos pueden privatizarse, mejor, ya que entran en el juego de la libre competencia, con servicios más eficaces y precios mejores, sin que los costes tengan que recaer sobre los contribuyentes con la carga de impuestos que ello supone.

Ni gobierno, ni sindicatos ni patronales subvencionadas por el mismo gobierno (a través de nuestros impuestos) pueden crear los empleos que nuestro país necesita. Los puestos de trabajo sólo los pueden crear los particulares que inviertan, y para que eso sea posible no solo no se les puede ahogar a base de impuestos y toda variedad de normativas burocráticas, sino que además precisan garantías judiciales de que sus propiedades y derechos van a ser respetados. Con lo cual el mucho ruido y pocas (por no decir ninguna) nueces del gobierno y los mal llamados “agentes sociales”, de casi nada sirven.

Siempre he dicho que los impuestos y las absurdas normativas son los peores enemigos de los emprendedores, de los que tienen ideas para arriesgarse en crear puestos de trabajo. Y si el emprendedor no se puede sentir seguro y tranquilo en nuestro país, no se arriesga ni se crean esos puestos de trabajo que buena falta nos hacen para que nuestro país pueda prosperar y salir adelante. Y eso es lo que ocurre actualmente en España. Para ilustraros un ejemplo de los miles que hay en nuestro país, os pongo este video a modo de muestra, y que se publicó hace un mes en el You Tube, sobre la iniciativa del proyecto “BICIBAR”,  que trataba sobre un bar turístico circulando por Barcelona (algo que ya había funcionado en otras capitales europeas, y totalmente legal), y en ese vídeo sus promotores nos explican las absurdas razones por las que no pudieron llevar a cabo su proyecto, con la creación inicial de 11 puestos de trabajo. Da para reflexionar sobre otros tantos numerosos ejemplos en nuestro país con una vergonzosa casta política y funcionarial que pone palos a las ruedas a todos aquellos que tienen ideas para crear puestos de trabajo, pero que para colocar a sus amigos en los puestos públicos pagados con nuestros impuestos, para eso no ponen trabas. En fin, que al final esos emprendedores, después de gastarse inútilmente un buen dineral y acabar arruinados, tuvieron que desistir y abandonar el proyecto después de numerosas quejas y de luchar contra las numerosas trabajas burocráticas, con lo que al final se impidió el desarrollo económico y el trabajo que iban a crear esos emprendedores. Pensar que para obtener la licencia necesitaron ¡280! días, y por su fuera poco, luego les surgirían nuevas e inesperadas trabas burocráticas. Y mientras tanto nos siguen friendo a impuestos y tasas, nos cargan el coste de unas administraciones inútiles, ineficaces y sobredimensionadas, con lo que además supone de asfixiarnos con unos trámites burocráticos absurdos: da un tremendo asco de casta política y funcionarios, y una idea sobre el triste futuro que nos espera si seguimos en esta línea. ¿Alguna esperanza para que cambie la cosa?,  a decir verdad, si todo volviera a aquellos tiempos en los que cualquier chaval que se pudiera poner a vender periódicos por las calles con los que ganarse las perras podía llegar a presidente de algún Estado Unido, si cualquiera pudiera libremente venderles latas frescas de refrescos a los turistas de la playa llevando su nevera a cuestas, si cualquiera pudiera limpiar las botas, si cualquiera pudiera utilizar su propio coche como herramienta de trabajo para ejercer libremente de taxista, si cualquier trabajo pudiera ejercerse libremente sin estúpidas licencias ni insultantes impuestos,…si se dejara trabajar libremente a cualquiera sin machacarle a impuestos ni a obligaciones de requisitos normativos,…. en nuestro país la gente empezaría por sí misma a trabajar de verdad, y con ello a generar riqueza y a prosperar, y sería el propio mercado (que somos todos) los que pondrían las cosas en su sitio, favoreciendo la buena relación precio-calidad, y marginando a aquellos que ofrecieran malos servicios. Naturalmente los vagos y los parásitos serían los grandes excluidos sociales,….pero ¿es que queremos un país de vagos y de inútiles parásitos?. ¿Problemas de que dieran “gato por liebre” al no existir normativas?, pues cualquiera puede ir a un tribunal a demandar, y que sea un juez el que resuelva en justicia. Pero no podemos multiplicar las cosas con absurdas normativas y demás exigencias burocráticas, ya que eso en sí provoca desconfianza y destruye la iniciativa emprendedora que es la que genera los puestos de trabajo, pero si es preciso tener sentido común, así como sentido de la decencia y la honradez, que es lo que ya teníamos en el pasado, cuando todavía se respetaban ciertos valores. Nadie trabaja si no se respetan las condiciones con las cuales cada cual pueda disponer del fruto y recompensa de su propio trabajo, y eso último no lo podemos castigar a base de impuestos y normativas burocráticas. Enfín, os dejo el vídeo para que lo veáis y luego podáis juzgar por vosotros mismos, y entenderéis por qué aquí en España es casi imposible crear puestos de trabajo, y lo que es peor: es por culpa de la casta política: